Boletin # 51
El grado de satisfacción que los miembros de una pareja
lleguen a experimentar en su relación es algo que va más allá del amor que sienta el uno por el
otro. Las parejas que son más felices, que disfrutan más de su relación son aquellas que cultivan
mejores lazos de amistad entre ellos y son más inteligentes emocionalmente. Reconocen y
manejan mejor sus propias emociones y reconocen y reaccionan mejor ante las emociones del otro.
Además, se tratan como mejores amigos.
Cuando en una relación de pareja alguno de los
miembros tiene dificultades para modular sus reacciones emocionales ante los conflictos
cotidianos normales, generalmente esto puede llevar a que el otro se sienta abrumado por esta
intensidad, busque poco a poco retraerse y termine evadiéndose de la
relación.
Las dificultades que uno o ambos miembros de una pareja pueden tener para
reconocer sus propias emociones y las del otro, las reacciones impulsivas y demasiado intensas ante
los problemas cotidianos, son circunstancias que pueden poner en serio peligro una
relación.
Las parejas que suelen terminar divorciándose o llevando vidas paralelas
bajo el mismo techo, han establecido pautas de relación que se caracterizan por tener discusiones en
las que más que quejarse por alguna situación específica, hacen críticas amplias sobre la
manera de ser o la personalidad del otro. Además, plantean sus argumentos hacia el otro de
manera despectiva, sarcástica o burlona. Las críticas y el desprecio en forma de bromas hostiles,
insultos o gestos hacen prácticamente imposible resolver cualquier problema que se esté discutiendo
ya que llevan implícitos el mensaje de que “se está disgustado con el otro” y desde esta postura
suele aumentar aún más el conflicto.
A la crítica y el desprecio suelen seguirle
generalmente el surgimiento de actitudes defensivas, de contraataque, que exacerban los intercambios
violentos entre los miembros y que suelen terminar con grandes reacciones explosivas. Después
de un tiempo, de este tipo de patrón de relación los miembros de la pareja terminan alejándose,
separándose física o emocionalmente tratando de evitar sentirse constantemente abrumados,
tensionados por su pareja.
Así, actualmente puede predecirse con bastante precisión, con
un 80 o 90 % de exactitud, cuáles son las parejas que terminarán separándose (Gottman, 1999)
observando la presencia de estos factores en sus estilos de relación. Estar atentos a estos focos
rojos, hacer algo para cambiarlos, buscar ayuda si llegara a ser necesario, puede hacer la
diferencia en nuestra relación.